Chuck Norris no quiere perderse “ni en pedo” el 8N

                                                                                                                                                      

Por Horacio Dall' Oglio



Entrevistado por un medio alternativo de derecha, el actor estadounidense Chuck Norris, devenido en opinólogo y ambientalista de la moral cristiana, hizo declaraciones subido a un helicóptero de veteranos de guerra afiliados al partido republicano, mientras sobrevolaba la zona del conurbano neoyorquino afectada por el huracán Sandy en busca de sobrevivientes, y tuvo un momento para explayarse sobre el cacerolazo programado para el 8 de noviembre en el territorio argentino, al que planea asistir si es que no se suspende por lluvia o sudestada.

 “Me parece perfecto y muy necesario que todos los que no estamos de acuerdo con el asfixiante kirchnerato salgamos a expresarnos. Mi consigna va a ser ‘NO AL CAMBIO CLIMÁTIKO. BASTA DE HURAKANES’ aunque también estoy analizando ‘ABAJO LA DIKTADURA CLIMÁTIKA’, todavía no me decido, pero lo que quiero denunciar es que toda esta furia de la Naturaleza es obra del régimen kirchnerista. Un breve repaso de la relación entre los últimos desastres naturales y el tiempo que llevan los K en el poder te muestra enseguida la forma en que durante estos casi diez años han afectando al clima mundial. Katrina, nevada en Buenos Aires, huracán en Haití; terremoto y tsunami en Chile, terremoto y tsunami en Japón son algunas de sus obras”, asestó de entrada Chuck Norris mientras miraba por sus binoculares, desde la puerta del helicóptero, el paisaje desolador de árboles gigantes arrancados de raíz, calles inundadas, postes de electricidad caídos, autos sumergidos y casas destrozadas en la Gran Matanza.


“Me perdí los Cien Años de la Federación Agraria, aunque pude seguirlo minuto a minuto por el twitter de Ricardito Alfonsín, que no paraba de reírse con los chistes de Landrisina. Igualmente le mandé una postal dedicada al compañero Eduardo Buzzi donde estoy devolviendo a un inmigrante ilegal, que se había animado a saltar el muro fronterizo entre México y mi país, de una patada giratoria a comer frijoles. Pero me hubiera gustado ir y ponerme frente a la cámara fija, como cuando vas a un casamiento o un quince, y desearle un feliz centenario, igual que lo hicieron tantos friends del alma como el Pancho De Narváez, Hugito Moyano, Julito Cobos, Hermes Binner, Pablito Micheli, y tantos otros que ya ni me acuerdo. Sin duda el momento más emotivo de la velada fue cuando pasaron el video sobre la vida de Federación Agraria, desde que era chiquita y combativa, en El Grito de Alcorta, donde se pudo ver fotos de la Federacion Agraria en pañales y chupete, momento en que todos los presentes hicieron un “Aaaahhhh… que ternura”, “Aaaahhhh… que linda”, musicalizado con la canción de fondo de Patricia Sosa “…puedes creer, puedes volar. Abre tus alas, aquí está tu libertad…”, hasta llegar raudamente al 2008, cuando el campo se hermanó detrás de la Mesa de Enganche en el Grito de Libertador y Sarmiento”.


“Me perdí el cumple feliz del Momo Venegas y la fiesta de disfraces secreta que hizo en Necochea. Fue un bajón porque yo andaba presentando la última de Silvestre Stallone, Los Indestructibles II, que juntó a todos los vejestorios que estábamos en “Sábados de Superacción” de canal 11, y no me pude hacer un tiempito para ver a Eduardo Duhalde vestido de Poncharelo, con pantalones chupines, gafas espejadas y una moto de la police Bonaerense, junto a Hilda Chiche que se animó a ir de la Mujer Maravilla con el látigo hecho de sachets de leches del Plan Vida. Ni que hablar del disfraz de Hugito Moyano, que cayó de Martín Karadagian, con la barba negra, la calza enteriza y las tetillas al aire; una cosa hermosísima. Además, también estuvo el compañero (Pablo) Micheli que consiguió un disfraz de repositor de Casa Tía por intermedio de (Eduardo) Buzzi, que se vistió como el Pipo Gorosito de San Lorenzo del ’86, con los rulos como si se hubiera hecho la permanente, y este habló al Pancho De Narváez, que se vistió de Chapulín Colorado y estaba como loco con su garrote chillón y sus antenitas del delito, y a su vez el Momo Venegas que recibió a los invitados en el disfraz de la Momia Blanca, vendado con barba de choclo recién cosechada. Pero lo peor de todo fue que me perdí el lento que bailaron Poncharelo y Martín Karadagian. “…Corazón con corazón y en mismo salón los bailarines…”, dijo Chuck Norris mientras bailaba abrazando por la cintura a una pareja imaginaria, a punto de caerse por la puerta del helicóptero.


 “Otra. Me perdí el cacerolazo espontáneo del 13 de septiembre. Yo sabía, por todas las cadenas de mail y las convocatorias por faceboock y twitter que estaba gestándose algo espontáneamente, pero no pensé que iba a ser tan grosso y que le iban a tapar la boca a todos los ciberkirchneristas que se gastaban las yemas de los dedos intentando decir, desde sus teclados militantes, que no era un movimiento espontáneo, o mandando contracadenas de mail con fechas cambiadas para desconcertar a la gente. No quiero parecer Richard Forster y mucho menos un Joseph Pablo Feinman acá arriba -dijo Chuck Norris recordando al parecer que se encontraba arriba de un helicóptero buscando víctimas-, pero yo pregunto: ¿por qué no se puede creer aún en la Teoría de la Generación Espontánea, tal cual la había pensado el gran Aristóteles? ¿Por qué no puede pensarse que de la basura nacen las moscas, eh? Porque Pasteur demostró lo contrario, ¿y quién fue Pastuer, no fue un kirchnerista que quería aniquilar todas las bacterias, todo lo que era diferente? ¿Qué, acaso el filósofo macedonio escribía en el Clarín de Atenas? ¿Qué pasa con la libertad de pensamiento, con el respeto por el otro, eh?”, dijo Chuck Norris enroscándose una soga con arnés en la cintura.


“Tampoco pude estar para el aniversario número 39 del asesinato de José Ignacio Rucci, con todos los compañeros del peronismo duro y parejo frente a los Tribunales de Comodoro Py, recordando al queridísimo ex secretario general de la CGT. Me perdí de compartir el palco con Claudia Rucci, su preciada hija, José Quincho De la Sota, mi amigo de entrenamiento Aldo Rico, Luisito Barrionuevo, por quien me hice funebrero –dijo Chuck Norris y se levantó el buzo de rescatista para mostrar la camiseta tricolor de Chacarita- y los amigos de siempre, (Hugo) Moyano, el Pancho de Narváez, el Momo Venegas. Yo lo conocí a (José Ignacio) Rucci. Esta anótala porque no la sabe nadie. Corría el año 1972, yo estaba de gira mundial presentando la película en la que Bruce Lee me re caga a palos en el Coliseo romano, La Furia del Dragón, y mi agente me presentó a una piba joven que recién estaba saltando a la fama con una publicidad del jabón CADUM, y su frasecita “Schock” de frescura, para que me acompañe en mi estadía en Buenos Aires y con la que después pasaría tantos veranos en Maimi, mi amiga del alma, la Susy Gimenez. El asunto es que la noche del estreno en un Cine de Florida, la Su me presentó a un hombre flaco de bigotes que era fanático del Nuevo Cine Japonés de los ’60, Akira Kurosawa y toda esa movida; se llamaba José Ignacio Rucci. Esa noche pateamos culos por Corrientes y nos fuimos a comer unas pizzas a lo de Guerrín. Allí hablamos de la posibilidad de que él junto a una banda de amigos del Brujo Lopez Rega integren las Milicias Peronistas, pero no la de los sucios Montoneros, sino una destinada a pelear contra Charlie en Vietnam, codo a codo con nuestras fuerzas alicaídas para ese momento por culpa de Juan Lennon. Pero tomamos tantas cervezas esa noche que no recuerdo cómo fue que aparecí desnudo y maniatado en la cama del hotel. Igual lo recuerdo con cariño al hijo de puta. Además, fijate que coherente es la Historia que los mismos montoneros de los ’70 son los que ahora comercializan con la República Socialista de Vietnam a la que tantos combatimos”.


“Para colmo, después, en medio de mi apoyo a la campaña de Romney en Texas, se vino la protesta de prefectos y gendarmes. ¡Por favor, que hermosura! -dijo Chuck Norris con los ojos blancos del éxtasis-. Todo el mundo sabe que, llegado a cierta edad, los hombres que queremos seguir dándole alegría al muñeco necesitamos un ayudín, y en mi caso tantos años de pesas y mancuernas me atrofiaron un poquito. Pero desde la valientísima gesta patriótica de los prefectos y gendarmes estuve toda una semana con el miembro erecto, que ni pude salir de mi casa en Texas. ¡Por Dios! Me pasé los días masturbándome sin parar frente a TN, con la pantalla divida entre los edificios Guardacostas y Centinela, con la voz de fondo de Fernando Carnota. ¡Qué lindo verlos juntarse con sus armitas reglamentarias y pelear por sus derechos! Pero llegar, llegué a un verdadero nirvana cuando vi a los gendarmes y prefectos corriendo a patadas a un grupo de UPCN que iba congresito de la CGT oficial donde eligieron a (Antonio) Caló en su Tinta de secretarito general. ¡Qué belleza! ¡Qué poesía!”, concluyó Chuck Norris al tiempo que divisaba un perro atrapado entre los escombros de una casa, y pedía al mismísimo Romney, que piloteaba el helicóptero, que lo detenga para poder rescatar al can. Ahí nomás se tiró como si estuviera en una pileta del gremio de pasteleros en Ruta 4, sin corroborar antes que la soga que se había enganchado a la cintura no estaba agarrada al helicóptero, y justo antes de aplastar al pobre perro, unos treinta metros abajo, se escuchó su grito de guerra:
 “¡Al
      8N
        no
         me
          lo
          pierdo
           ni
           en
            pedoooooo!”