La decisión

JORGE JACOBS A.

No, no le voy a hablar sobre ladecisión electoral que este año nos toca hacer. De esa tendremos mucho tiempo para conversar. Le voy a hablar sobre una decisión más sencilla pero que de seguro tendrá consecuencias más trascendentales en su vida. La decisión es muy simple: ¿qué va a hacer usted en este año que recién empieza?

Pareciera una decisión fácil, pero la realidad es que la mayoría no llegamos ni a febrero en la consecución de esos propósitos, y nos pasamos el resto del año dejándonos llevar por la corriente, hasta que, a fin de año, nuevamente nos entra la cosquillita de los propósitos y el ciclo se vuelve a repetir.

No me lo tiene que confesar a mí, pero le aseguro que en la mayoría de los casos esta es la experiencia. Según algunos estudios que han hecho al respecto, menos del 5% de las personas se mantienen firmes durante el año en la persecución de esos propósitos. Coincidentemente son el 5%, que, generalmente, viven mejor. Y no me refiero solamente al bienestar financiero, sino a todas las áreas de la vida. ¿Le gustaría a usted estar en ese 5%?

Le comparto un poco lo que he aprendido con el pasar del tiempo. La recomendación más importante es que no se ponga tantos objetivos, ya que lo más probable es que no logre ninguno. Idealmente debería definir un solo propósito en el año en cada una de cuatro áreas: salud, finanzas, desarrollo personal y vida social. El orden es importante, porque si no está bien de salud, todo lo demás es irrelevante; si no está bien económicamente, será difícil ocuparse de las otras áreas; y por último, debe usted desarrollarse para tener algo que darle a los demás.

Si bien es cierto es importante fijarse los propósitos, lo más difícil es ejecutarlos. Aquí he encontrado diferentes fórmulas.

Una que recomiendan mucho es que, una vez tiene uno un objetivo claro y medible, debe empezar de allí para atrás a especificar todos los pasos necesarios para alcanzarlo y, una vez tiene toda la secuencia, es muy fácil seguir los pasos. De ahí, solo tiene que llevar control de lo que tiene que lograr en este mes, en esta semana y en este día e irremediablemente llegará a alcanzar su cometido. En teoría, esta es la fórmula perfecta para lograr cualquier propósito. En la práctica he encontrado que es muy difícil pensar en toda la secuencia de antemano, por lo que en muchas ocasiones me he quedado en el arranque sin poder concretar todos los pasos y, por lo mismo, llegar al más importante: el primero.

Recientemente me encontré otro método que se ajusta más a mi forma de ser, denominado: “divide y conquistarás”.

Una vez tiene sus objetivos, establezca más o menos dónde debiera estar al final del trimestre —digamos, el 1 de abril— y póngalo en un lugar visible. Que no le importe lo que deberá hacer en el segundo trimestre; eso lo verá en abril. Luego, al inicio de cada semana, planifique las cosas que tiene que hacer esa semana para acercarse al objetivo del trimestre. Qué tenga que hacer la próxima semana, que no le importe. Y por último, al inicio de cada día —o mejor aún, al final del anterior—, planifique lo que tiene que hacer ese día para acercarse al objetivo de la semana. No se preocupe por lo que deba hacer mañana; solo lo de hoy. ¿Es un método exacto? No, y probablemente no llegue con precisión al objetivo que se propuso en el año, pero lo importante es que de seguro estará más cerca y, adicionalmente, tendrá lo más importante: lo que tiene que hacer hoy. Le deseo muchos éxitos en el 2011.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 06 de enero 2011.