¿Quemar al diablo?

Siempre me ha llamado la atención que se use fuego para combatir a aquel que vive entre llamas… Así como es difícil que un pez se ahogue, es difícil lograr un objetivo bueno siguiendo un camino equivocado. Nuestra cultura está llena de contradicciones que no nos conducirán por la senda del desarrollo.

JOSÉ RAÚL GONZALEZ MERLO

¿Quemar al diablo? ¿Qué tal crear la ley de extinción de dominio (LED) para combatir al crimen criminalizando el derecho a la propiedad? Después de todo, si el diablo se puede quemar, el Gobierno también puede violar el derecho a la presunción de inocencia, entre otros, para que sea más fácil meter a cualquiera a la cárcel —incluyendo a los criminales—. Otorgarles poderes absolutos a funcionarios públicos es un gravísimo error. El poder absoluto corrompe absolutamente. Si usted no cree que eso será, precisamente, lo que ocurrirá con la LED, vaya y “queme al diablo” esta tarde, creyendo que así purificará su casa.

Así como la gente “quemará al diablo” hoy, el presidente de la República pronto será llamado a definir cuál será el próximo salario mínimo. La creencia de que el diablo se consumirá en una hoguera es similar a la de que el salario también se puede aumentar por decreto. Los guatemaltecos que logren conservar sus empleos tendrán un mejor ingreso. Los que queden desempleados, por su baja productividad, literalmente se los llevará el diablo.

Esta tarde, cuando esté sacando la basura para “quemar al diablo”, recuerde que el Congreso aprobó un presupuesto de más de Q54 mil millones, dizque para combatir la pobreza y desarrollar al país. La probabilidad de que el diablo se haga cenizas es similar a la del cumplimiento de la promesa que todos los años nos hacen los políticos de turno: este año sí se usará correctamente lo recaudado en impuestos para beneficio de los más pobres.

Y finalmente, cuando la hoguera se haya consumido y tenga que barrer la ceniza, recuerde que eso mismo tendrá que hacer con el endeudamiento que el Congreso y el Ejecutivo le dejarán a usted y sus hijos. Como siempre, los ciudadanos serán los llamados a hacerle frente, a las irresponsabilidades de los gobernantes de turno. Unos gastan y gozan mientras que otros trabajan y pagan.

Hay tradiciones que no tienen mucho sentido continuar. La “quema del diablo” es una de ellas. “Purificar” los hogares contaminando el medio ambiente es una contradicción. Deberíamos hacer algo que sea menos dañino y peligroso. De la misma manera, deberíamos modificar nuestras expectativas de la gestión pública. El poder y discrecionalidad de los funcionarios deben estar limitados. La productividad laboral no se determina por decreto, y el presupuesto de gastos contribuirá al desarrollo cuando deje de ser un botín político. Medítelo mientras esté“quemando al diablo”.

Articulo publicado en el diario guatemalateco "Prensa Libre", el día martes 07 de diciembre 2010.