Impresiones del escándalo Wikileaks

Es el conjunto más grande de documentos confidenciales jamás lanzados al fuero público.

Carroll Ríos de Rodríguez

¿Son unos irresponsables o unos quijotes los colaboradores de WikiLeaks? El concepto mismo del sitio WikiLeaks se instala sobre el dilema del soplón, ya que el sitio no lucrativo se basa en el anonimato y la independencia de las fuentes para dar a conocer “injusticias censuradas o suprimidas”. Personas que adquirieron un compromiso de confidencialidad lo han violado, compartiendo información privilegiada con nosotros. Sería necesario saber por qué estas personas escogieron revelar secretos, previo a emitir un juicio ético sensato.

Wikileaks vio la luz en 2006 y ha sido galardonado con premios periodísticos, pero ahora es el centro de un alboroto global porque, desde finales de noviembre, han estado publicando 251,287 cables de embajadas de Estados Unidos. Es el conjunto más grande de documentos confidenciales jamás lanzados al fuero público. Hillary Clinton se defiende, diciendo que estos documentos no constituyen la política exterior del país. Dice estar “profundamente afligida” por lo que supone ser un “ataque a la comunidad internacional” y un “robo”.


Podemos sacar lecciones concretas de este escándalo. La primera de ellas, que no por obvia deja de ser relevante, es que los políticos y los diplomáticos son personas de carne y hueso, con defectos y virtudes, incapaces de despojarse de su yo. Se caen bien o mal y forman juicios subjetivos unos de otros. Por ejemplo, un diplomático estadounidense reportó a su gobierno que el ministro de Fomento de España, Pepe Blanco, no es de fiar porque no mira a los ojos. Otro tiene la impresión de que José Luis Rodríguez Zapatero es un político “hábil” pero sin experiencia, posiblemente maleable. El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, sale mal parado al ser descrito como “irresponsable y vanidoso”, al igual que Gurbanguli Berdymukhamedov, presidente de Turkmenistán, quien además es “reservado, estricto, muy conservador, acostumbrado a mentir, un buen actor, vengativo…” El presidente Dmitry Medvédev de Rusia es descrito como el Robin de Batman Putin. Robert Mugabe, Hugo Chávez y Cristina Fernández son tildados de locos.


La segunda lección es que la elegante diplomacia es la superficie de una realpolitik a veces desagradable. Las negociaciones entre gobernantes no son imparciales ni transparentes. El “mejor interés general” de los pueblos representados, si es que es identificable, suele ser opacado por consideraciones personales, partidistas, estratégicas y geopolíticas.


La tercera y más grave lección es que algunos gobernantes abusan del poder, son corruptos o cometen errores. En abril, Wikileaks publicó el video Asesinato Colateral que muestra a militares estadounidenses en Iraq matando a 12 personas, aparentemente inocentes, desde helicópteros. Ayer supimos que el gobierno de Daniel Ortega se financia con dinero del narcotráfico y maletas de efectivo enviadas por Hugo Chávez. Estos casos sí indignan, y deberían acarrear consecuencias para los transgresores, quienes obran contra los verdaderos intereses de los gobernados y del Estado de Derecho.


Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día miércoles 08 de diciembre 2010.