Escuelas económicas (2)

Herederos de Santo Tomás los creadores de la Teoría del Valor y de la Monetaria.

Federico Bauer Rodríguez

En mi anterior columna introduje el tema de la Teoría del Valor, incluyendo la preocupación por establecer el “precio justo”, y el tema de la Teoría Monetaria, previo a hacer un breve resumen de las Escuelas Económicas. Escuela Escolástica: durante los siglos XVI y XVII en España se desarrolla una escuela de pensamiento escolástico que toca temas económicos, aunque ese no sea su principal preocupación, ya que eran filósofos y teólogos. La Ciencia Económica era casi desconocida. A esta escuela se le conoce como Escuela Escolástica Tardía o Escuela de Salamanca, y sus integrantes desarrollaron temas relacionados con la Teoría del Valor (precios y salarios), y relacionados con la Teoría Monetaria (emisión del dinero y tasas de interés).

Eran herederos de Santo Tomás en relación al concepto del derecho natural, y defensores de los habitantes de las colonias, como lo habían sido Francisco Marroquín y Bartolomé de las Casas.

Entre los miembros más destacados de esta escuela se encuentran: San Bernardino de Siena, Juan de Mariana, Luis de Molina, Domingo de Soto, Francisco de Victoria y otros que menciono a continuación.

Francisco de Victoria publicó Relección de los Indios y defendió la causa de ellos con base en el derecho natural de inspiración tomista. Las Leyes de Indias de 1542 son responsabilidad principalmente de De las Casas y De Victoria.

Si nos vamos atrás en la historia hasta Aristóteles, y luego San Agustín (354-430), encontramos referencia al “precio justo” relacionado a la Teoría del Valor subjetivo, pero son los Escolásticos quienes desarrollan una teoría basada en el valor subjetivo que determina el precio de mercado. Eso sí, les faltó el concepto de marginalidad, el cual fue desarrollado en 1871 como veremos más adelante.


Para Santo Tomás de Aquino (1226-1274) el “precio justo” es el precio de mercado siempre que haya información veraz y no haya fraude o coacción.

Luis Saravia de la Calle (c. 1544) niega cualquier relación entre costos y precios al consumidor, afirmando que el “precio justo” es el valor de mercado determinado por los consumidores a través de la ley de la oferta y demanda.

Por su lado, Diego de Covarrubias (1512-1577) nos legó: “el valor de un artículo depende de la estimación de los hombres, aún si esa estimación es tonta”. Francisco García (c. 1659) relacionaba el precio con la escasez o abundancia de cada artículo, y dijo que aún cuando el pan es mejor que la carne para su consumo, esta es más cara por ser más escaza.

El dominico Martín de Azpilcueta Navarro (1493-1576) desarrolló una Teoría Monetaria, explicando el concepto de inflación cuando todavía no se conocía ese nombre. Azpilcueta se oponía a los controles de precios, ya que afirmaba que estos eran innecesarios en tiempos de abundancia e inefectivos en tiempos de escasez.


Domingo de Soto (1495-1560), en 1553 aplicó el concepto de oferta-demanda al análisis de las tasas de cambio entre monedas.

Tomás de Mercado en 1569 escribió el primer tratado de moral comercial en español, ya que anteriormente todo estaba en latín.

El jesuita portugués Luis de Molina (1535-1600) nos legó la explicación sobre lo que hoy conocemos como paridad del poder de compra de las distintas monedas, basada en la escasez de las mismas.

San Bernardino de Siena (1380-1444) fue el único teólogo que trató sobre el tema de la función económica del entrepreneur. Él demostró que el precio está determinado por la escasez (raritas), utilidad (virtuositas) y qué tan deseable es el artículo (compacibilitas), categorías subjetivas.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periodico", el día jueves 09 de diciembre 2010.