Urge una Reforma Fiscal (1)

La propuesta de un nuevo régimen de impuestos.

Federico Bauer Rodríguez

Cualquier proyecto socioeconómico de nación debiera descansar sobre cuatro columnas:
Política Monetaria, Política Laboral, Política Social, y Política Fiscal.El manejo eficiente de estas cuatro políticas nos permitirá tener baja inflación, bajo desempleo, crecimiento económico, seguridad, y servicios sociales de calidad.

La Política Fiscal es determinante en lograr las metas que nuestro país necesita para su desarrollo integral. Esta Política Fiscal, del lado de los ingresos, debe sostenerse sobre cuatro columnas: ISR, IVA, IUSI, y aranceles de importación.Esta Política Fiscal debe respetar el principio de igualdad ante la ley, consignado en el artículo 4º de nuestra Constitución Política, i.e., las tasas deben ser lo más uniformes posibles y los subsidios otorgarse de la manera más uniforme, eliminando la discrecionalidad con sesgo ideológico.Adicionalmente dicha política debe buscar la neutralidad impositiva, la eficiencia, la reducción del costo de recaudación, y respetar el principio de capacidad de pago.

Atendiendo lo anterior, el ISR debiera ser así: régimen optativo del 12 por ciento sobre utilidades netas que superen los cincuenta mil quetzales anuales, lo cual le da la progresividad. Este sistema de tasa única (flat-tax) ya lo han adoptado por lo menos 25 naciones a nivel mundial, con excelentes resultados. Con este régimen se tienen que eliminar los escudos fiscales. Los asalariados entran en este régimen.Régimen alternativo del 6 por ciento (actualmente el 5 por ciento) sobre ingresos brutos para empresas, y para profesionales.

El pago de intereses y dividendos tendría un 10 por ciento de retención en la fuente. Se elimina el timbre.Es indispensable eliminar las exenciones y exoneraciones del ISR.Los bancos offshore que son parte de los Grupos Financieros debieran tributar sobre las utilidades generadas en Guatemala.Se eliminan las acciones al portador con el fin de mejorar la fiscalización y evitar el uso de los escudos fiscales.La subfacturación en las exportaciones, y la sobrefacturación en las importaciones, se consideran lavado de dinero y son actividades penadas por la ley. Así es ahora, pero las instituciones responsables no han aplicado la ley con certeza.El IVA continúa igual, pero llevando las exoneraciones al mínimo que sea práctico, como lo es el caso de la canasta familiar. Hay que combatir la informalidad facilitando el cumplimiento de las leyes fiscales.

El IVA de las exportaciones se convertiría en un crédito fiscal para usarse contra otras obligaciones fiscales.En el caso del IUSI, las municipalidades podrían contratar valuadores bancarios, con el fin de actualizar los valores de las matrículas fiscales, o acceder a la información de los Registros de la Propiedad, con el fin de obtener el valor de las hipotecas. No es lógico que una propiedad que paga IUSI sobre Q100 mil está hipotecada en un Q1 millón.Los aranceles deben unificarse con una sola tasa, digamos 5 por ciento ad valorem, con el fin de terminar con la discrecionalidad y corrupción en las aduanas, y además con el fin de terminar con el proteccionismo mercantilista que actualmente le da mal nombre a la Economía de Mercado.

No propongo tasa cero para las importaciones, porque necesitamos tener algo con que negociar en los Tratados de Libre Comercio. Yo no me opongo a la apertura unilateral, pero considerando que los demás países que quieren negociar con nosotros nos van a exigir un trato preferencial, tenemos que llegar a la mesa de negociaciones con algo para darles a cambio.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periodico", el día jueves 18 de noviembre 2010.