Reforma Fiscal para reducir el gasto del Gobierno


Es erróneo considerar que la ganancia de unos sólo puede lograrse debido a la pérdida de otros, es decir, que la economía es un juego de suma cero.

Ramón Parellada

Una reforma fiscal para incrementar la carga impositiva parece disco rayado. Y es que quienes proponen la reforma fiscal, ya sea dentro del Gobierno o fuera del mismo, insisten en ver la carga tributaria como la justificación, diciendo que es baja en comparación con la de otros países.

La carga tributaria, para que estemos todos claros, en los países pobres como Guatemala no es baja, es alta, y no debe servir de excusa para incrementar impuestos, sino al contrario, disminuirlos. Los países más desarrollados del mundo entero lograron su prosperidad gracias a que tenían cargas tributarias bajas.

Por ejemplo, el gasto de Gobierno como porcentaje del Producto Interno Bruto de Estados Unidos de América se mantuvo constante, en aproximadamente un 4% a 5% desde 1790 hasta 1930. Después de la Gran Depresión, el gasto comenzó a incrementarse debido a la justificación de que el presupuesto deficitario permitiría alcanzar el pleno empleo. Sin embargo, este país ya era uno de los más desarrollados a finales del siglo XIX.

Inglaterra, Suecia y Dinamarca tuvieron un comportamiento similar. Inglaterra mantuvo su gasto de gobierno como porcentaje del Producto Interno Bruto en alrededor del 4% al 5% hasta la segunda década del siglo XX. Suecia y Dinamarca lograron mantenerlo a ese nivel hasta la tercera década del siglo XX. Ya para entonces, estas economías estaban bastante más desarrolladas que las del resto del mundo.

Comparemos ese gasto tributario con el que tiene Guatemala. Hoy en día, Guatemala tiene un gasto de gobierno alrededor del 17% del Producto Interno Bruto. Si en realidad queremos desarrollarnos deberíamos aprender de lo que hicieron los países que lograron un grandísimo desarrollo con bajos gastos de gobierno, y no al contrario, como se pretende, con altos gastos del Gobierno y una mayor injerencia en la economía.

Es obvio que esta evidencia la ignoran los gobernantes y funcionarios de turno, pues sus intereses están relacionados con mayores ingresos estatales. De igual manera, los socialistas consideran que el Gobierno debe ejercer una función mayor en la mayoría de los aspectos de la vida humana redistribuyendo la riqueza de unos hacia otros. La razón es que parten de un principio erróneo en el que consideran que la ganancia de unos sólo puede lograrse debido a la pérdida de otros; es decir que la economía es un juego de suma cero.

Lo cierto es lo contrario. La economía es un juego de suma positiva, y una persona se enriquece sólo si enriquece también a los demás en una sociedad donde se defiendan los derechos individuales de la vida, la propiedad y la libertad. Y esta es la función única del Estado. No más. El resto lo hacen mejor los individuos y por ello es que los países que mencioné al inicio de este artículo lograron ese gran desarrollo con bajos gastos de gobierno.

Entonces, contrario a incrementar la carga tributaria, lo correcto es disminuirla. Debería bajar tanto el gasto de gobierno que está en 17% a alrededor de un 5%. ¿No les parece? Y lo mismo, la carga tributaria debería disminuir de un 13% a un 5%. Con esto, el Gobierno tendría recursos suficientes para administrar la justicia y las fuerzas armadas y de seguridad en forma más que eficiente.

La economía crecería a un ritmo tan grande que en corto plazo reduciríamos el desempleo y en mediano plazo saldríamos del subdesarrollo. ¿Apostamos?

Artículo publicado en el diario guatemalteco""prensa Libre", el día jueves 18 de noviembre 2010.