Más empleos y mejores salarios: ¿cómo?

Si enfocáramos nuestro esfuerzo en elevar el ingreso por habitante, habríamos ganado un gran trecho en la ruta del desarrollo.

Verónica Spross de Rivera

La discusión sobre el tema del salario mínimo está nuevamente en el tapete. Esa discusión debe enmarcarse más ampliamente en la situación de la generación de empleo en el país. Una de las promesas básicas en el plan de gobierno era la generación de 700 mil empleos. ¿Cuánto de esto se ha logrado? ¿Tenemos estadísticas que permitan saber cuántos empleos se han creado y cuántos han dejado de existir por la quiebra del negocio? ¿Cuántos guatemaltecos continúan siendo parte de la economía informal?

La carencia de estadísticas actualizadas y dinámicas en el sector empleo es preocupante. El tema ha salido a luz conforme a reportajes en medios y artículos de columnistas. Las acciones iniciadas hace algunos años por el Instituto Nacional de Estadística, incluyendo la realización de encuestas de empleo, fueron dejadas de lado, para priorizar la generación de datos de otros programas prioritarios para el Gobierno, como los censos de Mi Familia Progresa.

En las encuestas, los guatemaltecos reportan dos problemas principales que les preocupan: la inseguridad que enfrentan y la falta de ingresos familiares, que está relacionado a la carencia de un empleo u ocupación que les permita el adecuado sostenimiento familiar. El tema del empleo debe constituir una prioridad nacional, ya que si nos enfocáramos en elevar el ingreso por habitante, habríamos ganado un gran trecho en la ruta del desarrollo. El principal elemento que contribuye a la generación de empleos es el crecimiento económico, basado en la inversión privada.

Se crean empleos cuando hay inversión privada, que redunda en proyectos productivos, enmarcados en las diversas áreas de la economía, incluyendo a los sectores agroindustrial, comercial, industrial, construcción y servicios, entre otros. Actualmente hay una fuerte demanda de empleados en el sector de servicios, y en específico en el subsector de los call centers o contact centers, pero en buena medida se requiere la competencia del idioma inglés. Y actualmente no hay sintonía entre la demanda de trabajo y la formación que los jóvenes adquieren en la secundaria. Necesitamos fortalecer la enseñanza del inglés, financiando becas en instituciones especializadas en la enseñanza de este idioma para que muchas personas, jóvenes y adultos, adquieran esta capacidad que les permita obtener un trabajo con mejores condiciones.

En el contexto actual es necesario tomar en cuenta que no es posible elevar los salarios, ni mínimos ni los de mercado, si no hay una mayor demanda de trabajadores, lo cual se da a través de la generación de plazas de trabajo. Para lograr que más personas sean contratadas se requiere, además de la demanda, que los candidatos posean las competencias básicas para el trabajo. Esto implica también la reforma de las carreras técnicas y del diversificado.

El salario mínimo y sus aumentos desvinculados a la demanda de trabajadores han ocasionado desempleo e informalidad. Continuar replicando las prácticas que impiden a los guatemaltecos acceder a un mejor empleo no es una política adecuada. Enfoquémonos mejor en la creación de empleos y en preparar a la fuerza laboral para desempeñarse competitivamente a nivel global. Vale la pena hacer un alto en el camino y reorientar los esfuerzos en una política de generación de empleo, más que en una de salarios mínimos únicamente.

Articulo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI" el día miércoles 3 de noviembre de 2010.