El dictamen


JOS
En un documento que convenientemente no tiene fecha, la Comisión de Finanzas del Congreso le dio dictamen favorable a la ley del presupuesto de gastos de la Nación del 2011. En el mismo, algunos diputados razonaron su voto favorable, a pesar de “no haber tenido a la vista el proyecto final”. Los ciudadanos nunca firmaríamos un cheque en blanco, pero parece que los diputados sí. Qué fácil es cometer semejantes irresponsabilidades cuando no es de la cuenta propia, sino de la de los tributarios, de donde se girarán los fondos.

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

La calidad del trabajo de los diputados es permanentemente cuestionada. Sin embargo, nunca es tan evidente como cuando se evalúa el cumplimiento de sus funciones constitucionales. Una de las más importantes es la aprobación o modificación del proyecto de ley del presupuesto de la Nación. No hay ninguna otra función individual que represente un monto más importante de dinero. Hace una semana las intenciones del Gobierno eran gastar cerca de Q53 mil millones. Ahora el Congreso, en otro acto irresponsable, subió ese monto a Q54 mil 400 millones.

La Comisión de Finanzas del Congreso debe analizar, en primera instancia, el contenido del proyecto de ley. Es el “primer filtro”. Luego la pasa al pleno para analizar cambios y aprobarlo o no. Se supone que los miembros de dicha comisión, dada su grave responsabilidad ante los ciudadanos, deberían hacer un trabajo “a conciencia”. Sin embargo, el dictamen publicado tiene dos graves vicios. El primero es que no fue acompañado del proyecto de ley porque éste, aparentemente, aún no había salido del Ministerio de Finanzas Públicas. El segundo es que varios de los diputados lo firmaron con la salvedad de que no conocían aún dicho proyecto de ley… Esto hace suponer que, otros que también firmaron, tampoco lo conocían.

No soy abogado, pero no creo que se necesite serlo para darse cuenta de que la emisión de dicho dictamen adolece de graves irregularidades legales. ¿Cómo se puede dictaminar sobre una ley que, manifiestamente, no se conoce? ¿Cuál es la responsabilidad legal de la Comisión de Finanzas? ¿Se ha cometido algún delito? Lo que queda evidenciado es que la Comisión de Finanzas, y nada, es prácticamente lo mismo. Si la Comisión va a aprobar proyectos de ley que no conoce, ¿para qué la queremos? Y ¿qué clase de ente fiscalizador tenemos cuando la Junta Directiva del Congreso no hace ni dice nada frente a este grave incumplimiento de deberes?
Casos como éste, y tantos otros, son los que ratifican el desprestigio bien ganado del Congreso.
No en balde la gente siempre imagina lo peor respecto al proceso de aprobación del presupuesto público. En el actuar del Congreso, salvo sus contadas excepciones, bien se aplica el refrán de “piensa mal y acertarás”.


Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 16 de noviembre 2010.