El cotarro alborotado (parte III)


Si llega el “Patriota” a hacerse con el poder veremos las mismísimas yerbas de siempre. ¿Cuál cambio?

Karen Cancinos

No está de más, me parece, recordar la premisa de que la parto en cada uno de estos textos sobre el corrillo electorero nacional: no existe tal cosa como “la derecha” o “la izquierda”. Ya no hay comunistas, tan solo oportunistas, afirma un amigo. Pues yo añadiría que no hay derechistas, tan solo populistas.

Vea si no la página de internet del Partido Patriota. 455 días para el “cambio” dicen ellos que faltan. Me pregunto cuál. Ese partido está infestado de eferregistas, uneístas y de joyitas como el alcalde de Chinautla, tránsfuga y clientelista donde los haya. Si llega el “Patriota” a hacerse con el poder —triste expectativa— veremos las mismísimas yerbas con vocación de sanguijuela que han estado aferrados a sus cuotas de corruptela por lustros, décadas y a veces más. Entre todos pasan del siglo de expoliación y nepotismo. ¿Algún cambio? ¿Esos son los “liderazgos” municipales y departamentales del partido anaranjado?

Alguien explíqueme por favor dónde está el trabajo que corresponde a cualquier oposición que se precie de ser tal cosa: formación de cuadros, ese tipo de cosas aburridas. Porque la función permanente de un partido político no es algo que atraiga a nuestros grupitos electoreros, que va. Lo alegre es la función periódica, la campaña pues, y mejor si dura más de un año y resulta obscena de tan despilfarradora. Ahora es cuándo para decir a todos los oportunistas y buenos para nada que no sea medrar del erario: “Súbanse al barco, porque ahora no nos importa si dentro de cuatro años están saltando a otro”.

De manera que esa insufrible mescolanza que hay en el Partido Patriota hoy lo convierten en cualquier cosa, menos en un partido político de derechas que merezca ese nombre.
Nuevamente: en el espectro conceptual la derecha se caracteriza por suscribir —a grandes rasgos, por supuesto— la idea de gobierno limitado y de mercado libre. Nada de eso hay en los proyectos de los anaranjados que se dicen “el cambio”. Al paso que vamos pasaremos de populismo limón a uno toronja.

¿Quiere una muestra? El mensaje de la supuesta vice presidenciable de ese partido con ocasión de esa bobería políticamente correcta del día internacional de la no violencia contra la mujer o algo así. Si tiene un minuto y medio de su vida qué malgastar, vea el video en la página de marras. Palabras más palabras menos, espeta sin rubor que ella y su agrupación están “trabajando fuertemente” en el Congreso para “fortalecer leyes” (no distingue, eso es seguro, entre Derecho y legislación) que “eviten la violencia contra las mujeres”.

Yo le aconsejaría a la señora Baldetti que no sea tímida: si piensa que padeciendo legislorrea se evita la violencia contra personas de sexo femenino, ¿por qué no, y de una buena vez, redacta algún mamotreto de mil artículos que decrete el fin de la violencia también contra personas de sexo masculino? Así, con su varita mágica legislativa, acabaría con el mal que desangra al país.
Y si la legislación es la que aniquila las lacras sociales, ¿qué hay de alguna que nos declare el país más rico y feliz de la tierra?

Cuánta mediocridad. Cuánta demagogia. Cuánta confusión de ideas. ¿Esa es la propuesta de la principal “derecha opositora”? No es mucho mejor que la “socialdemocracia” parasitaria que llevamos de lastre en estos días.

Continuará.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 26 de noviembre 2010.