¿Por qué no podemos ser ricos?


“Con la ideología de la izquierda radical seguiremos siendo limosneros del resto del mundo y nos mantendremos pobres para siempre”.

Ramón Parellada


Cada vez que tengo la oportunidad de comparar países ricos con Guatemala me siento frustrado. ¿Por qué no podemos ser ricos? ¿Qué nos impide poder tener mayores tasas de crecimiento económico? ¿Estamos condenados a ser pobres para siempre?

Las respuestas, a mi juicio, son sí podemos ser ricos. Con nuestro exceso de regulaciones y falta de respeto a los derechos individuales, presupuestos grandes y deficitarios, altas tasas impositivas y mala asignación de los ingresos tributarios, falta de justicia y seguridad y una ausencia de un verdadero estado de derecho, estamos impidiendo el desarrollo económico de Guatemala. No estamos condenados a ser pobres para siempre; podemos salir adelante, y no es difícil. Sin embargo, me siento frustrado porque han pasado más de 500 años desde que los españoles descubrieron este continente y ya deberíamos tener un nivel de vida similar al de los países más desarrollados del mundo. No es así; seguimos siendo pobres y nos falta mucho por elevar ese nivel de vida de todos los guatemaltecos.

Hemos tratado de cambiar las cosas pero ha resultado contracorriente. Por ejemplo, ProReforma no pasó aún por pura ideología de la mayoría de quienes se opusieron; pero si se lee a fondo esta reforma constitucional, veremos que lo que se pretendía era establecer una prioridad en la Constitución en cuanto a la defensa y protección de los derechos individuales que concierne no a un grupo sino a todos los habitantes de este país. Con la ideología de la izquierda radical seguiremos siendo limosneros del resto del mundo y nos mantendremos pobres para siempre. Esta izquierda radical es la que se opone al progreso económico y la que impide el mejoramiento del nivel de vida de los guatemaltecos más pobres del interior del país.
Cuando veo el desarrollo que han tenido Chile, Nueva Zelanda, Australia, Hong Kong, Corea del Sur, Alemania y otros países del mundo entero, me dan ganas de llorar porque pareciera que no queremos mejorar.

Quiero mencionar el ejemplo de un país que se desarrolló en poco tiempo llegando a tener un nivel de vida casi parecido al de Estados Unidos de América. Se trata de Australia. Los europeos llegaron a este país en 1788. Originalmente era una colonia inglesa, que apenas si tiene un poco más de 200 años de haber comenzado con un verdadero estado de derecho, mercados libres y desregulados, libre comercio, bajas tasas impositivas (al menos al inicio, cuando eran más pobres y se estaban desarrollando), gobiernos transparentes y democráticos hoy en día.

Ciertamente, Australia ha pasado durante el siglo XX algunas etapas de intervencionismo, como lo ha sufrido toda la humanidad, pero han logrado salir adelante debido a que el respeto a los derechos individuales se ha ido fortaleciendo. Es un país con grandes inversiones en minería (en Guatemala vemos tanta oposición a las pocas mineras que se han acercado y atrevido a explotar el subsuelo), agricultura y ganadería. Lleva varios años ocupando un puesto entre los 10 países más libres de acuerdo con el índice de libertad económica del Fraser Institute de Canadá. Qué envidia, ¿no?

¿Podemos nosotros llegar a ser prósperos también? Sí, definitivamente que sí, siempre y cuando dejemos ya de ser tan mediocres y populistas, y nos concentremos en ese estado de derecho que tanta falta nos hace y en una mayor seguridad y justicia para todos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día jueves 14 de octubre 2010.