La gran enemiga de la izquierda

Su verdadera dificultad, su obstáculo insalvable, es la simple aritmética. No hay más que hablar.

Federico Bauer Rodríguez

No, no es el liberalismo clásico, ni el capitalismo, ni libertópolis, ni la teoría económica, la gran enemiga de la izquierda, ya sea en su versión socialdemócrata o en su versión socialista del siglo XXI, es la simple aritmética.En efecto, desde que cayó el Muro de Berlín, la izquierda de distintos matices ha “buscado la superación económica de las grandes mayorías”, por la vía de la expansión monetaria, de la deuda pública, de la expropiación de los medios de producción, de la manipulación de los precios, y especialmente de la redistribución de lo que no se ha producido.

Muchos países quieren que sus habitantes gocen del estándar de vida de los que tienen un PIB/cápita de US$40 mil/anuales, pero su producción sólo alcanza para US$20 mil/anuales, o en nuestro caso, de menos de US$5 mil/anuales.La simple aritmética nos indica que eso no es posible, pero la retórica de la izquierda ignora tanto la lógica como la aritmética.

Veamos algunos ejemplos de nuestra gran aldea global, y cómo los votantes se están cansando de tantas promesas fraudulentas: en Suecia, hasta hace poco el paradigma de la socialdemocracia, el Gobierno de centro-derecha volvió a ganar las elecciones, debido a que este Gobierno ha sabido capear muy bien la crisis, tomando medidas de mercado. Los suecos ya calcularon que la gran seguridad social, en Suecia, tiene un costo muy superior a lo que pagan los ciudadanos de otros países menos cargados de Estado benefactor.

Hasta en el premio Nobel de literatura se refleja el cambio sueco, ya que se lo han dado a Mario Vargas Llosa, preclaro exponente de las ideas liberales clásicas, y entre múltiples méritos, Doctor Honoris Causa de la UFM (1993).En España, después del éxito económico logrado durante el gobierno de José María Aznar, el partido de los obreros (PSOE) había adoptado medidas sociales y laborales muy caras, con el consiguiente incremento del desempleo a casi el 20 por ciento. Adicionalmente, España dejó de cumplir con los parámetros de Maastrich, por lo que Rodríguez Zapatero aceptando la importancia de la aritmética, decidió adoptar las medidas necesarias con el fin de evitar una crisis mayor.Los sindicatos se han dado la vuelta en contra de su propio partido, pero ya es tarde para lágrimas, la aritmética triunfará sobre la retórica y tendrán que aceptar los ajustes inevitables. Mientras los obreros españoles consideren al capital su enemigo, veo muy difícil que haya una reducción del desempleo.

Irlanda, Portugal, Italia y Grecia también han perdido aritmética, por lo que sus vecinos del euro los tienen en el banquillo de los reprobados. Huelgas y manifestaciones son comunes, pero es imposible mantener un Estado en el que sólo la mitad de la población activa trabaja.En Venezuela la mayoría votó en contra del pseudo dictador Chávez, pero fiel a su perfil bolivariano, sólo les ha otorgado un tercio de los congresistas. Aquí la aritmética es muy elástica.

En Cuba, los Castro deciden emprender una reforma económica más, con el fin de mitigar el hambre y las precariedades de los habitantes. ¿Cuándo van a reconocer el fracaso del modelo socialista? Capitalismo y mercado son el denominador común de los países exitosos, incluyendo las socialdemocracias responsables, como los nórdicos.Mientras, en Guatemala, las organizaciones campesinas volvieron a marchar el doce de octubre, clamando por un pedazo de tierra pero la simple aritmética les niega esa posibilidad.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periodico", el día jueves 14 de septiembre 2010.