Dionisio


Yo creía que, por ejemplo, el mismo Enade era una muestra de “fortaleza” empresarial, y creo que hoy debo reconsiderar esa apreciación.

Estuardo Zapeta

La carta llegó domingo por la tarde. Dudé. Llamé a Libre Encuentro para que verificaran el origen legítimo de la epístola. “Sí, es de Dionisio,” me dijeron.

La duda se disipó. Ya había escuchado a Dionisio, así, a secas —ya que en Guate todo mundo sabe quién es, después de 20 años de Libre Encuentro— explicar durante una insólita entrevista en Radio Sonora su idea de irse de Guatemala.

El Encuentro Nacional de Empresarios, Enade, era ya como un campo de batalla anunciado. Los tambores de guerra sonaban. El show fue el esperado, con sangre, moretes, aruñones, escupidas y ataques certeros. No era el campo de batalla al cual la “pareja” presidencial está acostumbrada. No, qué va.

Pero todo tiene su precio. ¿O es tan simplista mi observación?

Diez días después, Dionisio circulaba una carta fechada y enviada desde Washington, D.C. “Es por estas razones que he decidido adelantar la aceptación de ciertas responsabilidades y compromisos laborales y académicos en el extranjero, por lo que a partir de este domingo 17 de octubre, y mientras los medios que nos transmiten así lo consideren, Libre Encuentro será dirigido por comunicadores y profesionales de distintos sectores de la sociedad, quienes ayudarán a encauzar este espacio hacia la discusión de temas técnicos, sociales y educativos, con la intención de explorar otros campos de la sociedad y sus necesidades, lejos de la política partidista y de coyuntura, haciendo énfasis en la educación y la formación de una visión de largo plazo desde la perspectiva del desarrollo educativo y cultural de Guatemala.”

Y con eso dejaba Dionisio el programa Libre Encuentro. Pero más significativo me parece un párrafo anterior en el cual hace la siguiente conclusión: “Esto evidencia aún más la necesidad que tiene la sociedad guatemalteca de fortalecer su dirigencia sectorial, desarrollar su capacidad de discusión, encontrar acuerdos, hacer compromisos y cumplirlos.”

¿Fortalecer la “dirigencia sectorial”? Yo creía que, por ejemplo, el mismo Enade era una muestra de “fortaleza” empresarial, y creo que hoy debo reconsiderar esa apreciación.

Pero mis preguntas van en esta línea ¿Por qué no se ha transmitido el Libre Encuentro del Enade? ¿Habría —y comprenda lo hipotético de mi cuestionamiento— ejercido el gobierno de Colom presiones a los canales 3, 7, 11 y 13 para no retransmitir ese programa? ¿Por qué los canales de cable tampoco lo retransmitieron? ¿Por qué el “empresariado” guatemalteco no se pronunció con un “todo” a favor de Dionisio? ¿Muestra la salida de Dionisio, tanto de Libre Encuentro como de Guatemala, un anuncio del mal que nos espera en el año eleccionario 2011? ¿Por qué el mismísimo Enade no apoyó a Dionisio, y por qué da la impresión de una “casa dividida”?

Pero el párrafo de la carta de Dionisio que lo deja a uno hecho tres manojos de nervios es el siguiente: “En los últimos meses han aumentado de manera notable, desde variadas formas de acoso e intimidación hasta constantes amenazas de muerte contra mi persona. Considero esto, una de las tantas expresiones de violencia e intolerancia que padece Guatemala.”

Y como los mensajes de gobierno llegan veloces, los cuales puedo resumirlos así: “Si ni Dionisio pudo contra nosotros, nadie podrá contra nosotros, así que andá buscando un país que te reciba . . .”

Advertido estoy.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día viernes 22 de octubre 2010.