Celebrar la vida


“Pensamos que ya no se puede vivir en Guatemala... Se nos olvida que hay muchas más cosas buenas por las que vale la pena vivir…”

Ramón Parellada

Recibí una invitación de una amiga a la que no veía hace muchos años para acompañarla a celebrar la vida. No sabía de qué se trataba y como suele pasar, dejé sin contestar ese correo electrónico. Estaba demasiado ocupado en mis asuntos y en el día a día.

Sin embargo, la determinación de esta persona que me invitaba era firme e insistió enviándome otro correo y haciéndome una llamada. Le pregunté: ¿Vas a celebrar la vida? A lo que respondió: Si, así de sencillo, sólo eso. No había más que explicar. Quería que sus familiares y amigos le acompañasen. ¡Insistió! Hoy, agradezco esa insistencia.

El día anterior al evento regresé a Guatemala de un viaje. Venía agotado y encima de todo ya se sentía en el avión el ambiente tenso entre los pasajeros por nuestra violenta Guatemala.
Acababan de matar a varias personas en eventos muy trágicos. Sin embargo, ya me había comprometido para ir al día siguiente a la celebración de mi amiga y tenía que ir.

Llegamos y poco a poco comencé a ver amigos que hacía muchos años no miraba. Me dio gusto ver a los familiares de mi amiga, especialmente a sus papás, hermanos e hijos. La pasé muy bien. Me recordé de agradables momentos que había vivido y compartido con tantos amigos hacía ya un buen rato. Este evento fue especial para mí, me hizo hacer una pausa en el camino para reflexionar sobre la vida y cómo la vivimos.

Esta celebración, decía mi amiga era importante para ella. La había planificado con tiempo y quería expresar agradecimiento a Dios, a la vida misma y a sus familiares y amigos por las cosas buenas que ha vivido y que le faltan por vivir y también por todo lo negativo que le ha sucedido pero que ya superó. No era una simple celebración de un cumpleaños más. Era celebrar la vida, la salud, el tener amigos y familiares a los que se les quiere con el alma y que siempre están ahí para cuando los necesitas, el tener proyectos de trabajo y de vida, el tener una ilusión por la que vivir.

También nos compartió una bonita experiencia de vida, su proyecto y prácticamente un sueño hecho realidad, un colegio. No entro a detalles pero cuando uno se propone algo y te enfocas en ello, luchas y te dedicas a ello, finalmente lo lograrás. Es una historia verídica de sueños, esfuerzo personal, apoyo y consejo familiar, oración y finalmente una realidad. Hoy celebraba que ya había graduado su primera promoción de bachilleres. Estaba orgullosa, feliz de haberlo logrado pero muy entusiasmada de seguir adelante y hacer cada día mejor ese proyecto que ahora es también motivo de celebración.

Vivimos sin a veces darnos cuenta de las cosas importantes de la vida. Corremos de un lado a otro y somos regalados para contagiarnos de las malas noticias. ¡Qué rápido nos afecta la inseguridad y desánimo! Pensamos que ya no se puede vivir en Guatemala y que todo está perdido. Se nos olvida que hay muchas más cosas buenas por las que vale la pena vivir y seguir adelante, que la mayoría de personas son buenas y que hay muchas oportunidades por descubrir para compartir con la familia, con amigos, con los del trabajo, con los de la universidad, en fin, con quienes nos vemos a diario y a veces ni siquiera les regalamos una sonrisa. Y que si trabajamos firmemente en mejorar las cosas malas que ocurren a nuestro país, sin lugar a dudas lo lograremos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo XXI", el día jueves 28 de octubre 2010.